El estrés no solo te agota.
Está afectando todo lo que te importa.
Te despiertas cansado aunque hayas dormido suficiente
Terminas el día con la sensación de haber estado ocupado sin haber avanzado nada
Tu mente nunca se apaga, incluso cuando tu cuerpo está agotado
Estás en casa pero no estás presente, tu cabeza siempre está en otro lugar
Lo que antes te emocionaba, ahora te cuesta disfrutarlo
Por dentro sabes que hay una versión mejor de ti, pero no puedes llegar a ella.